La forja.

En qué demonios estábamos pensando? que pasaba por nuestras cabezas?

Cómo es posible que jóvenes sanos, inteligentes, cultivados, pudiéramos sentirnos fascinados por este tipo de gente. Doctor and The Crippens. En que momento perdimos el rumbo? No importa, lo importante es que esta es una de las bandas que contribuyó a la forja de nuestro carácter.

Para aquellos que en los 80 teníamos las orejas abiertas, esta banda era un estandarte. Marginales, desconocidos, extremos, terminales. Tan solo había un par de cintas (marca Pershin, de ferro) con un sonido lamentable, pero era más que suficiente. Aquello era rabia pura.

Han pasado 20 años, estamos calvos y gordos, por eso, en el ocaso de nuestros días, recuperar aquellos momentos de locura, descontrol, o como queráis llamarlos, es algo muy importante (al menos para mí), nos recuerda de donde venimos, que nos ha forjado y por supuesto, nos recuerda que a pesar de todo, por mucho que le pese a la gente, seguimos siendo marginales, terminales y rabia pura.

No mires en el congelador,
hay algo dentro

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